lunes, 27 de julio de 2009

Flores Comestibles

Rosas rojas que adornan un jarrón, olor penetrante y color deslumbrante, flores que saben seducir, pero son flores que saben. Comer flores estaba desprestigiado durante mucho tiempo pero en los últimos años los chefs de cocina en su búsqueda continua de nuevas texturas que ofrezcan sensaciones diferentes las han empezado a introducir.

La lista de flores comestibles es muy amplia, ya que además de rosas o las conocidas flores amarillas de ribetes verdes de calabacín, se pueden convertir en protagonistas de un plato de los pétalos de rosas, claveles, malvas, azahar, lavanda, pensamientos, jazmín, crisantemos, gladiolos, violetas, amapolas o las pequeñas flores blancas de la salvia.

De calabacín
Es la más habitual, de textura delicada, que casi se deshace en la boca, dulzona y con cierto retroguso a pipa de girasol. Esta flor, conocida por su nombre italiano “zuccini”, es la más utilizada en la gastronomía mexicana e italiana.

En México existe una larga tradición de la cultura indígena de utilizar flores en los guisos, y aunque poco a poco se ha ido perdiendo, aún es fácil encontrar quesadillas con flor de calabacín o un burrito con vegetales en el que esta flor da un contraste dulzón y de fina textura entre trocitos de calabacín y pimientos. En este país, además se utiliza el jugoso y apretado ramo de flor de calabaza en tortitas, sopas, tamales o quesadillas. Esta flor también se puede encontrar en platos italianos como los raviolis o rellenas de mozarella en rebozado crujiente, pero para crujiente, la flor de calabacín en tempura, que puede coronar una ensalada fresca con fondo de crema de mango, una mezcla de lechuga, pétalos de flores diversas y láminas de manzanas reinetas regadas con una vinagreta con miel.

Los pétalos de rosas

Con su profundo aroma, sabor astringente y algo ácido, se convierte en el plato en un bocado vistoso con connotaciones de lo más eróticas, que recuerdan el plato más literario, codornices con pétalos de rosas, el que encendió la pasión de Gertrudis en Como Agua para Chocolate. Otros platos más simples son la pasta fresca rellena de salvia y rosas, salteadas con ajos y setas. Y como pétalos de las rosas y la besamel hacen muy buen pareja, ésta se puede prodigar en unas pequeñas croquetas o en relleno de verduras.Estos pétalos de rosas, son muy versátiles ofreciendose como delicados tropezones de una sopa, para la que hay que dejar secar durante un mes envueltas en papel de prensa o escarchados realzando un postre, para lo que sólo se necesita humedecer la flor en clara de huevo, espolvorearlas con azúcar y dejarlas secar durante tres días.
La flor de azahar

No por más pequeña es más débil en aroma o en sabor, del que destaca sobre todo sus toques a melaza, que la hacen ideal para postres y helados, aunque también puede ser interesante para salsas de contraste salado-dulce que acompañen carnes o pescados.

Rosa, lavanda, jazmínCon un sabor que abrasa, la lavanda, puede también ser un ingrediente curioso para los postres y con muy pocos pétalos, pues el exceso destrozaría el plato, podría entrar en siropes para acompañar chocolates negro o blancos; aunque para salsas de postres con éxito, el coulis de amapola, que marida a la perfección con pasteles de queso de oveja. Para elaborar el coulis se han de cocer los pétalos de amapola fresca con agua, azúcar moreno y zumo de limón que después se trituran para hacer de todos sus ingredientes una salsa homogénea.

El Jazmín
Junto las carnes se aprovecha con gran destreza oriental, pero también se puede ligar en salsas para platos como el lomo de ciervo a la brasa o en otros de pollo asado.

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